ARQUITECTURA

puesto que en ello dedico gran parte de mi vida, un apartado al “arte de proyectar edificios”

vivir sin ángulos rectos

Rotterdam fue una ciudad completamente destruida en la Segunda Guerra Mundial, razón por la cual, si te dejas caer por allí no verás la típica arquitectura holandesa que tan bien se aprecia en todas las demás ciudades.
Al contrario te encontrarás con una ciudad de edificios altos, de vidrio, un poco dejado caer.

La ciudad de Rotterdam, con escasez de viviendas en el centro, le pidió al arquitecto Piet Blom que construyera casas en lo alto de un puente y así es como retomó su idea de sus características casas que había puesto en práctica en Helmond.

La idea de Blom era recrear un bosque en el cada casa era “la frondosidad” y el tronco era la comunicación vertical, creando además un espacio entre todas las casas a modo de pueblecito.

La vivienda está creada en tres niveles diferentes; el primero con la cocina y salón/sala de estar, el segundo con habitación y zona de estudio y el último con una sala extra que podría ser un dormitorio o una sala de lectura (debido a la gran cantidad de luz que entra).

Me parece una locura vivir en estas casas. Leímos, además, que las casas no se vendieron amuebladas y francamente, parece imposible ir a Ikea y amueblar tu pequeña casa cúbica.

Finalmente no se construyeron todas las casas proyectadas, así que para compensar la falta de vivienda se construyó una torre anexa a los que los holandesas llaman “el lápiz”.

un paseo por la capital

A poco más de una hora de Lausanne, decidimos que era el momento de visitar la capital de nuestro país de adopción.

En clase estudié que la capital fue elegida entre otras dos ciudades (que no logro recordar) puesto que, a pesar de estar en la zona alemana estaba muy cerca de la francesa y además se quería evitar estar cerca de una gran metrópolis como son Basilea, Zúrich o el arco lemánico. Además, había algo más en cuenta de la religión.

Berna fue proclamada patrimonio de la humanidad. Y con razón.

Cuando caminas por la ciudad parece que te hayas retrocedido en el tiempo (si no fuera por los coches y las tiendas).
Vimos la torre del reloj, subimos a la torre de la catedral desde donde se obtenía una preciosa vista de la ciudad.

Intentamos ver los osos, pero se escondieron.

Nos dejamos caer también por la fundación de Paul Klee, que está en un edificio diseñado por Renzo Piano; hubiéramos entrado pero costaba el módico precio de 18CHF! Así que decidimos ir al mercado navideño a tomar un buen vino caliente.

paraíso arquitecturil

El domingo me dejé caer por Basilea. Tras 2h30 de viaje en los estupendos ferrocarriles suizos llegué a la estación de trenes de Basilea (la suiza, ya que hay otra al otro lado del río alemana).

Después de un tranvía y un autobús al cual tuve que esperar durante 50 minutos ya que pasaba CADA HORA, crucé la frontera y pasé a territorio alemán, para llegar al Vitra Museum; todo un paraíso arquitectural. Parecía un parque de atracciones para arquitectos.

El primer edificio que nos enseñaron fue el VitraHaus de Herzog & Meuron.

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Un montón de casitas apiladas 🙂 Nos contó la guía [cogimos una guía de 2horas de tour,recomendable 100%] que la estructura de este edificio era verdaderamente espectacular, y que había un voladizo de 15 metros. Podía soportar bien todas las cargas, eso sí, ¡no aguanta a 40 personas saltando a la vez!

Los arquitectos hicieron esta forma porque recordaba a las casas tradicionales, además pintaron todo de gris oscuro para darle un carácter uniforme. Crean también un banco de madera para reposar. El edificio alberga el museo de House Collection.

Después, pasamos al pabellón expositivo de Buckminster Fuller. Este pabellón, a pesar de parecer pequeño por fuera es muy amplio. Además, tiene una estructura muy muy fuerte para soportar tormentas y terremotos. 

Pasamos por Álvaro Siza y su industria.

No sin olvidarnos de la pequeña, pero ideal gasolinera de Jean Prouvé.

 Simple,ligera, luminosa, y uno de los tres únicos ejemplares que quedan.

Pasamos a la famosa Zaha Hadid; con su estación de bomberos. Fue su primer proyecto construido. Debido al incendio de 1981 que quemó toda la fábrica, Vitra quiso asegurarse que no volvería a pasar tal desastre (razón por la cual los edificios están bastante separados). Por ello tenía su propia estación de bomberos ya que el pueblecito vecino no constaba de ninguna.

Fue diseñada sin ningún ángulo recto, ya que según la arquitecta, los bomberos debían estar en constante modo de alerta. Pero, tanta línea oblicua hacía que la gente se sentiría un poco mareada y muy nerviosa; así que la estación sólo se usó durante tres años. Ahora es un espacio expositivo.

Sólo tres de los pilares son estructurales y se nota al tocar que los “decorativos” están huecos.

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Los primeros edificios construidos después del incendio fueron de Nicholas Grimshaw.

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Al principio la idea era que él construyera todos los edificios, pero le encargaron a Gehry el museo e hizo un edificio tan expresivo suyo que cambiaron la idea y decidieron encargar cada edificio a un arquitecto diferente.

De muy lejos vimos el SANAA, que finalizará en el 2012. (razón por la cual debo volver a este paraíso de arquitectura y diseño).

Volvimos al museo de Gehry. Fue éste su primer proyecto en Europa. Se le encargó un museo funcional y octogonal, con lo que sólo pudo expresarse en pequeñas zonas.

 La zona estaba llena de cerezos y Gehry no tuvo reparo en cortar todos los que necesito. Al contrario que Tadao Ando, cuyo amor por la naturaleza le hizo proyectar su pabellón de conferencias talando el menor número posible de cerezos. (Fueron tres, y les dio un homenaje en su fachada).

El edificio invita a un ambiente tranquilo, armonioso, pacífico. Hay que hacer un largo recorrido para llegar, para poder pensar de camino a la conferencia y ordenar las ideas.

¡Estupendo día arquitectónico!

parque olimpico

Con motivo de los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972 se construyó el Olympiapark; un gran parque que constaba con las instalaciones para los Juegos Olímpicos de verano. Consta de la Olympiaturm; una torre de televisión de 290m que permite identificar el lugar desde muy lejos.

El lugar está constituido por una serie de cubiertas transparentes imitando a una carpa, tensada en diferentes puntos. Se dice que fueron inspirados por el rocío que cubre las telarañas.


Se construyó un lago artificial y una colina. Ésta se llama “montaña de los escombros” porque durante la Segunda Guerra Mundial fue un terreno militar que fue destruido y los escombros fueron utilizados para la creación de esta montaña.

Desde lo alto de la colina se puede divisar todo el parque y una preciosa vista aérea de la ciudad. Tuve la suerte de ir al atardecer y la luz era espectacular.



siguiendo los pasos de Le Corbusier

Todo estudiante de Arquitectura oye hablar de Le Corbusier prácticamente desde el primer momento que pisa la Escuela.
En mi caso, la primera noticia que tuve de él fue con la Ville Saboie, situada en Poissy. Recuerdo que fue en Introducción a la Construcción; la profesora nos comentó que por primera vez se separaba la fachada de la estructura portante. En aquellos tiempos, nuestras pequeñas mentes de jóvenes universitarios de 18 años no lograban a comprender que podía significar eso, pero escuchábamos atentamente el porqué Le Corbusier es considerado uno de los grandes maestros de la arquitectura del siglo XX.

Este año, por fin he tenido la ocasión de ver un Le Corbusier por primera vez; de la mejor manera: con la Ville Saboie, casa con la que oí hablar de él por primera vez.

Está situada cerca de París, en una pequeña ciudad llamada Poissy.
Hay que estar atento, porque, a pesar de estar en una calle ancha, está escondida detrás de unos frondosos árboles.

La primera vez que la vi, me quedé impactada, ¡de verdad existía! Después de haberla visto en tantas fotos, haberla estudiado tantísimas veces, estaba ahí, delante de mí invitándome a entrar.

Afortunadamente, era gratis para los estudiantes, así mi familia y yo nos dispusimos a recorrerla, cada centímetro, haciendo fotos de cada detalle.

Sorprendente la historia; construida para los Savoye, luego ocupada durante la guerra tanto por los nazis como por los aliados, hasta que fue cedida al Estado en 1962 muy deteriorada. Llevó más de 30 años restaurarla, y ahora está impecable, abierta a todo curioso.

Después de haber catado a Le Corbusier, nos quedamos con ganas de más. Fuimos a La Fundación de Le Corbusier, situada en otra vivienda suya; La Roche – Jeanneret.

En ella Le Corbusier experimenta ideas, pone en práctica muchas de ellas…

Fue un lujo el visitarla, estaba toda recién pintada, y era toda para nosotros.

Después fuimos a la casa-estudio del propio Le Corbusier. Construyó un edificio de viviendas y se quedó con la última planta y el ático.

Me encantaron las preciosas vistas de París que tenía y además, la idea de tener espacios amplios, puertas enormes que creaban espacios ambiguos.

Su habitación era la mar de curiosa: una ducha “metida en la pared”, una puerta con armario incluido, y una cama bien alta, para poder ver la ciudad nada más despertar.

Lo último que vimos fueron exteriores ya que no pudimos entrar (con reserva si se puede).

Fue el pabellón Suizo, que hoy en día sigue acogiendo a estudiantes. Este proyecto es el comienzo de su idea de la “máquina de habitar”.

Vimos también el Pabellón Brasileño (supongo que os recuerda a algo).

Fuimos también a un barrio que tenía varias viviendas pero que estaban ocupadas y que para fotografiar alguna de ellas tuvimos que escalar verjas, colarnos en recintos y saltar muros. (¡proyectó hasta un barco!)

¡Toda una experiencia!


la ciudad ventosa

Querido diario de a bordo:

Segunda vez que cruzo el charco y esta vez para visitar una ciudad llena de arquitectura. Como estudiante y amante de los edificios es un deber el visitar Chicago.

Después de 10 horas de vuelo Madrid – Chicago con delirios máximos, y charlas con las azafatas, llegamos al aeropuerto y a los famosos policías americanos en la aduana. Éstos fueron muy majos a excepción de que me hicieron un interrogatorio de mi vida. Nos mega ficharon (huellas, foto, etc) y después de tanta pregunta no sabía si era por su trabajo o por puro cotilleo.

El tiempo en Chicago está verdaderamente loco. En la semana que estuvimos pasamos de mangas cortas y calor de verano, por vendavales y lluvia a temperaturas in extremis en las cuales necesitábamos dos abrigos y bufandas a millares.

Los rascacielos más antiguos tienen las típicas escaleras anti-incendios metálicas, que da un miedo bajar… Antes de huir por ahí creo que la mejor opción es quemarse.

Los supermercados americanos son una experiencia que toda persona debe vivir en cuanto pise el país estadounidense. Es un universo de comida, de tipos y marcas jamás vistas y conocidas por el espectador.  Pasillos y pasillos llenos de papas, de dulces, de botes de kilos… El ir de compras se convierte en una aventura para encontrar lo que buscas en un laberinto de marranadas.

Chicago es una ciudad multirracial, está llena de negros, de sudamericanos y parece que hablan más español que inglés. Cuando intentas hablar con algún dependiente en inglés inmediatamente cambian de idioma.

Los museos de la ciudad dejan mucho que desear. Teniendo en cuenta que la ciudad es un museo en sí yo no perdería el tiempo (ni el dinero, porque son muy caros) en entrar, pudiendo ver taantas otras cosas.

Otra experiencia muy recomendable es ir a ver a la NBA. En mi caso fui a ver a los Chicago Bulls.  Fue un verdadero espectáculo. A pesar de que los Bulls perdieron, todo lo que montan en paralelo al partido es increíble; las animadores, las animaciones que hacían gritar a la gente, una gimnasta con hulahoop, unos que parecían sacados de high school musical…MUY GUAY. Al principio cantaron el himno americano, en directo. Nos hicieron hasta replantearnos el cambiarnos de país. Mucha emoción.  Evidentemente nos pusimos en situación y cenamos unos buenos hotdogs. Flipamos en como vendían los helados; lo lanzaban y luego le pasaban el dinero por la fila (todos pensamos que en España no llegaría ni el helado ni el dinero).

Si estudias arquitectura tienes como obligación el ir a la casa Farnsworth. Para mí fue toda una aventura ya que la casa está en medio de la NADA. Tuvimos que correr por Chicago a las 7 am de la mañana para finalmente, perder el tren por 1 min. Cogimos un tren a Aurora de ahí un taxi a Plano donde se está ubicada. La taxista que nos llevó era mexicana; muy maja pero a mí me dolían los ojos cada vez que miraba al taxímetro (era la única manera de llegar ya que no hay ningún tipo de transporte público).

Como habíamos perdido el tren llegamos con demasiado tiempo a la visita (una hora larga) así que nos aprendimos la (pequeña) tienda de memoria. Como llovía sólo los turistas intrépidos habían decidido ver la casa; así que estábamos solas mi amiga y yo.

Tuvimos que andar media milla (en nuestro caso, bajo el diluvio universal) por el bosque. Íbamos con una guía; una viejecita tierna que se nos cogía del brazo para andar y no resbalarse. Ver la casa fue… algo que todo arquitecto debe hacer. Entramos (nos hicieron quitar los zapatos), hicimos fotos (aunque dentro está prohibido) y gozamos la casa durante una hora

La misma taxista nos recogió; y de nuevo, temí por nuestras vidas; creía que nos raptaban. Pero finalmente llegamos sanas y salvas a Chicago.

Podría hablar horas y horas sobre esta ciudad, sobre sus gentes, sus edificios y miles de anécdotas, pero creo que esto es todo por hoy. Chicago es una ciudad verdaderamente espectacular. Me da la sensación que está minusvalorada.

Que las palabras y críticas de esta bella ciudad se las lleve el viento….